Y
ahora le tocó al caballo... Prof.
Marco Franco - Médico Veterinario
Desde su inicio el hombre ha venido demostrando lo ilimitado de
su capacidad mental.
Pero, por alguna rara razón la tendencia se fue acentuando
hacia la destrucción.
Fijémonos en un rápido análisis de como estaba
el mundo hace 50 años comparándolo con el mundo actual
y veremos el contraste de ambas “fotos”.
Somos contradictorios,
porque mientras una parte de la humanidad descubre día a
día que el animal no es un objeto, que es un semejante que
siente, piensa rudimentariamente, sufre, recuerda, se deprime, se
alegra, etc., y lo que es más, lo comparte con el ser humano,
porque sabe relacionarse, percibe al humano en todos sus estados
emocionales, sufre y se alegra con nosotros, otra parte de los humanos
no toma a los animales en consideración.
Cada día una parte del hombre descubre científicamente
la profundidad de las emociones de los animales, pero otra parte
descubre nuevas formas del horror.
Ahora le toco al caballo, y si bien hace rato se come carne de equino,
se está intensificando y hasta quieren criarlo para consumirlo,
habiendo tantas formas de alimentarse.
Realmente somos poco humanos, porque primero lo esclavizamos para
deporte, diversión, trabajo, guerra, transporte, compañía,
zooterapia, etc y después con todo tipo de maltrato lo llevamos
al cadalso, a sacarle la vida de forma horrenda, para lucrar inescrupulosamente
con su carne.
No le parece que somos poco humanos al faltar el respeto a un ser
que representa la nobleza, la amistad, la lealtad, no le parece
indigno después de todo lo que nos dio.
No creo que científicamente nos podamos seguir llamando Homo
Sapiens.
Por
qué el Caballo?
Acudo a la mas alta condición humana, donde creo reina la
ética, la dignidad, el respeto, la sensibilidad, que nos
hace humanos. Para analizar como humanos y científicos, cuestiones
que hacen al futuro de la humanidad.
El hombre avanza inexorablemente hacia un destino que si no analizamos,
es impredecible.
Que si ciertas acciones desprovistas de sentido humanitario, disfrazadas
de necesidad de alimentarse, continúan, no me atrevo a pensar
que nos depara el futuro.
La ambición es mala consejera, o por lo menos nos aleja muchas
veces de lo humano.
Me pregunto si el caballo, un ser que es fiel, compañero,
guía, que sufre por nosotros, merece que lo mandemos al matadero?
La pregunta que queda es: ¿No seríamos más
humanos y por ende más dignos y más felices, si nuestras
acciones fueran más respetuosas de la vida y fuéramos
más agradecidos?
Prof.
Marco Franco - Médico Veterinario
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