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29
de Agosto Día del Abogado
Día
de nacimiento del insigne Dr. Juan Bautista Alberdi (1810-1884)

El 19 de diciembre de 1958 la Junta de gobierno de la Federación
Argentina de Colegios de Abogados, aprobó por unanimidad el despacho
de una comisión especial integrada por los Dres. Eduardo García
Araoz, Luis A. Rassol y Policarpo Yurrebaso Viale, que aconsejaba consagrar
como "Día del Abogado" para todo el país, el 29
de agosto de cada año, fecha en que naciera el insigne Juan Bautista
Alberdi, recomendándose a los Colegios federados la colocación
en su sede del retrato del constitucionalista como consagración
a su memoria y ejemplo de virtudes republicanas y democráticas.
Como expresó en una oportunidad en vibrante mensaje de adhesión
el Dr. José Antonio González "que era necesario que
los abogados argentinos tributaran un gran homenaje al ilustre autor de
Las Bases que con su copiosa obra de publicista y jurisconsulto había
esclarecido los problemas del país en la época en que le
tocó vivir y que aún hoy conserva enseñanzas fundamentales
para la convivencia pacífica. Bien está entonces que el
29 de agosto sea consagrado a su memoria y en ese día se congreguen
todos los abogados del país más que con un efímero
motivo de camaradería a contraer el compromiso solemne de luchar
por el imperio del derecho, la justicia y la libertad.
LA VOZ DE LOS ABOGADOS
29 de Agosto: Día del Abogado
"especial para los colegas"
La palabra abogado, proviene de la voz Latina Advocatus
integrada por la partícula 'Ad'.para y 'vocatus'.,
llamado; estos profesionales son requeridos por los litigantes para que
asesoren o actúen por ellos, en las contiendas judiciales, significa:
el que aboga', el que pide por otro, "el que defiende", "consuela",
"da socorro", por eso existen en el santoral eclesiástico,
abogados y abogadas. Para el diccionario de la Academia Española:
'abogar es defender en juicio, por escrito o de palabra. Abogacía
es profesión y ejercicio de abogar y Abogado, es perito en el derecho,
que se dedica a defender en juicio los derechos o intereses de los litigantes
y también dar dictamen sobre las cuestiones que se le consultan".
Entre los hebreos había defensores caritativos, que asumían
sin ningún interés económico la defensa de causas
judiciales. Siempre los hubo a través de toda la historia. En Caldea,
Babilonia, Persia y Egipto, los sabios hablaban ante el pueblo congregado,
defendiendo asuntos litigiosos, pero es en Grecia donde adquiere forma
de profesión específica y jerarquizado. Se nombra a Pericles
como el primer abogado profesional reconocido por sus pares. 1 En Roma
la defensa estaba atribuida a la institución del 'Patronato"
pues el "patrono" estaba obligado a defender en juicio, a su
cliente, pero la importancia y complejidad de los asuntos, hizo necesario
la formación de técnicos; que fuesen a la vez brillantes
oradores y jurisconsultos. En Roma, el pueblo se reunía en las
afueras de un lugar llamado Forum en donde se discurrían y contraponían
los asuntos enojosos. El Foro adquirió su máximo esplendor
durante la República hasta el punto de que los pontífices,
eran elegidos de entre los profesionales de la Abogacía, quienes
llegaron a organizarse en Collegium Togatorum. Roma dio al mundo de entonces,
y nos legó Jurisconsultos de alto vuelo y profundidad de conocimientos
jurídicos, como Ulpiano, cuya fórmula: 'Honeste vivere"
'Alterum non laedere" y 'Sum quique tribuere', es decir: "Vivir
honestamente", 'No dañar a otro" y "Dar a cada uno
lo suyo", constituyen preceptos simples de conducta recta, no sólo
para abogados, sino para todos los seres humanos. El Fuero Juzgo, español,
contiene preceptos relativos a los "voceros' o 'personemos",
fijando normas para quienes defendían derechos de otros. En el
Título sexto de las Partidas 11 se determinan los honores de las
leyes a los Maestros del Derecho. Carlos III, por un decreto del año
1765 dio a los abogados, la honra de ser considerados Nobles y Caballeros.
En la Novísima Recopilación se reunieron todas las normas
existentes sistematizándolas en un cuerpo detallado y orgánico,
para el ejercicio de esta digna profesión. El Prof. Ruiz Guiñazú
expresa que: "El abogado durante la época colonial española
conserva los atributos formales de su profesión jerarquizada y
con un sentido de dignidad'. la misión del abogado presupone altas
calidades culturales y principios morales. Parafraseando al Prof. Ciuratti,
expuestas en su libro Arte Forense, nos ilustra: "Dad a un hombre
todas las dotes del espíritu, dadle todas las del carácter,
haced que todo lo haya visto, que todo lo haya aprendido y retenido, que
haya trabajado durante 30 años de vida, que sea en conjunto, un
literato, un crítico, un moralista, que tenga la experiencia de
un viejo y la inefable memoria de un niño, y tal vez, con todo
esto, forméis un abogado completo'. Estas palabras que hoy nos
parecen exageradas nos hacen reflexionar sobre las condiciones requeridas
por quienes dedican su vida, al noble y áspero ejercicio de pedir
justicia, sufriendo el dolor personal de no obtenerla. Se ha dicho que
el Abogado debe ser como la hoja de una espada: 'recta, flexible, brillante
y acerada", recordando al ilustre maestro Arturo Orgaz. Si bien no
todos los abogados encuadran en estos postulados y definiciones, existe
gran cantidad de letrados que se desvelan por defender y hacer cumplir
las leyes, jerarquizando tan digna profesión, y vivenciando aquel
mandato romano: Fiat Justicia perea mundus, (Hágase Justicia aunque
perezca el mundo). (texto Dr.Zuliani)
Bibliografía
Juan
Bautista Alberdi (1810-1884)
Nació en la ciudad de Tucumán el 29 de Agosto de 1810. En
1825 se radico en Buenos Aires para cursar sus estudios en el colegio
de "Ciencias Morales". Iniciado por Esteban Echeverria en el
pensamiento de la "Asociación de Mayo", fue Alberdi uno
de sus principales colaboradores; y tal vez esta circunstancia le impulsara
a emigrar a Montevideo, en 1838, aunque no se sintiera molestado por la
autoridad despotica que regia en esos momentos el pais. En esa ciudad
colaboro en los principales periodicos enemigos de Rosas y fundo "La
Revista del Plata", hasta 1843, año en el cual ante el avance
del ejercito de Oribe, vencedor en la batalla del Arroyo Grande, se traslado
a Europa, donde aumento notablemente su ilustración jurídica.
Regreso al año siguiente, radicandose en Chile, en cuyo foro se
matriculo, ejerciendo con gran crédito, por muchos años,
su profesión de abogado y publicando muchos trabajos que confirmaron
su reputación.
A la caída de Rosas, en 1852, publico su reputado folleto "Bases
y puntos de partida para la organización política de la
República Argentina". De este trabajo ha hecho un estudio
critico el escritor Pablo Groussac (tomo 2º de "Anales de la
Biblioteca Nacional" - 1902) en que niega rotundamente la influencia
que se le atribuye en la gestación de nuestra carta fundamental;
afirmación que corrobora la comisión redactora del proyecto,
al presentarlo a la consideración del congreso, declarando "que
esta vaciado en el molde de la constitución de los Estados Unidos,
único modelo de verdadera federación que existe en el mundo;
en tanto que Alberti en sus Bases (1852), paragrafo II, pagina 8, rechaza
esta constitución"por ser inconveniente y peligrosa su imitación".
En 1854 fue designado por el gobierno de la confederación Argentina
como su representante ante las cortes de Francia e Inglaterra; y elevado
en 1856, a la categoría de ministro plenipotenciario ante las mismas
y de España e Italia, cargo que desempeño hasta 1862 y de
que le depuso el gobierno emergido a consecuencia del triunfo de Pavon,
cuya política habia combatido y contrarrestado incansablemente
en Europa y Estados Unidos. En 1857 suscribió el tratado por el
cual España reconocía nuestra independencia nacional, el
que fue desaprobado por el gobierno de la confederación, porque
en sus artículos 4º y 8º reconocía como deuda
de la argentina la antigua de estas provincias bajo la dominación
española; y atribuía esta nacionalidad a los hijos de españoles
nacidos en la Argentina, y la Argentina a los de argentinos nacidos en
España, de la que se le hizo severo cargo porque lesionaba gravemente
el derecho e intereses de su pais con esas concesiones injustificables.
Declarada la guerra al Paraguay (1865), se puso al servicio de los intereses
de ese pais, cuyo gobierno habia repudiado, declarándolo de funesto
ejemplo y de ningún provecho a la causa del progreso y cultura
de su pueblo y merecedor de la hostilidad de todos los gobiernos patriotas
de América del Sud. Ese extraño proceder le enajeno la simpatía
de gran parte de sus compatriotas y acuso una responsabilidad cívica
que no esta bien discernida todavía. Desde 1862 no desempeño
cargo publico alguno hasta 1880, año en el que regreso al pais,
elegido senador por su provincia natal. Durante la revolución de
ese año, permaneció en la ciudad sitiada con la mayoría
de los legisladores que negaron su adhesión a la conducta del gobierno
nacional; y pasado el conflicto volvió a Europa, donde desempeño
el cargo de comisario general de inmigración, hasta poco antes
de su fallecimiento, ocurrido en París el 18 de Junio de 1884,
siendo sus restos repatriados en 1889.
Su obra intelectual es tan copiosa, como variada; y ha sido publicada
en veinticuatro volumenes que esperan, para llenar un vacío notable
en la bibliografía nacional, un estudio critico, severo, imparcial,
que de la nota definitiva de su verdadero valor literario y científico.
Otro
celebre Abogado de Argentina:
Dr.
Manuel Belgrano
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